miércoles, 26 de septiembre de 2007


Son esos momentos, donde ya no importa. Indiferencia y rodeos de un amanecer sin sombra. Ya no, ya no a esos circuitos del evitando...

Es que el alma empieza a romper su hervor y a recordar que no hay mas tiempo para perder. El silencio ya se hace evidente ante los ojos de mi introspección.

Voy camimando por la sombra y también por donde alumbra el sol y me da pena dejar de caminar, pero también quiero quedarme aquí sentada para un poco poder descansar.


(El mundo está loco y se vuelve loco porque está de moda...)


Miradas de calma, miradas de asombro... miradas de paz y de amor. Miradas de evidencia y otras, demostrando que no se hacen evdentes, pero lo son. Miradas... ¿son sólo miradas?

Complementos del sol que ha salido por mi hombro derecho, sin dejar de pensar el día en que vuelva a encontrar tu mirada esquiva, tu sombra, tu pálpito...

Jamás, jamás se han roto los marcapasos de este mismo círculo. Y aunque el aroma a frutillas pase delante de mí con el rostro fruncido, las cosas han de caer en una palma conocida...

¿Si no hablo de un hombre? , ¿si no hablo de una mujer? ¿Si no hablo de nada?

¿Entonces quien soy? ¿Entonces que es? ¿Dónde está el porqué? ......
Caen gotas, esas gotas que se sueltan de entre mis cejas y mueven el estante de mis emociones, las que hoy derramo en esta hoja, en este libro de la vida que jamás lo leeré, que jamás lo he leído... porque el eco de mis dedos, se ha escapado de alguna realidad que se persigue como si fuera la única y no lo es, esa realidad a la que no pertenezco.








No hay comentarios: