*Una sonrisa se enrieda en la palidéz de mi frente, al besarla. Y la musa inspiradora la rodea cálidamente, pues hoy no se esconde tras los arbustos, evitando el choque de miradas.
Nos vemos a los ojos y sabemos que estamos siendo francos con la fatalidad de la noche. Al amanecer, deja paso la calma, el cuerpo así lo pide. Lo siente la innata fragancia indomable, palpitante, brillantemente hermosa...
"Solo siendo francos, mi ser y yo..." cantidad incontable de suspiros, alivios, catharsis.
Silencio interno. Una palabra pronunciada de la nada, pero gestada intensamente por el subconciente más desconocido. Todo cambia de lugar y razón, por un mero movimiento de las luces, los sentimientos... aquellos que jamás se podrán visualizar, alma impalpáble, quieta. Transparente es, la luna se reflejó en los ojos del ayer y traslució todo aquel sentir.
Latente, poéticamente desordenada...
... no habrá más remedio...la cura.

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