Soplido en dirección opuesta, corazón, que revienta a oscuras y sangra, hoy, no quiere ver las olas de energía fluída que corrieron tras nuestras manos. Pensar que ellas se dirán adiós, adiós, una vez más.
Salpicandote a lo lejos con mi sangre,
desvelando el sueño del mar...
mis dedos rasgados ya no pueden
hacerte adiós. *

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