lunes, 24 de septiembre de 2007

Reflexiones del Interior


Muchas veces queremos entender lo inentendible. Es que no todo es claro, no todo es oscuro. Tampoco es necesario aclarar cosas siempre, ni dejar de hacerlo. Pero la realidad quiere hacerse evidente a los ojos de los humanos, de los hombres. Y los sueños cotidianos de un niño que aprendió a caminar y luego cumplió los 7 años y está jugando a la pelota en su jardín, talvez sean los mismos del jefe de una empresa que viene al mundo para ser feliz. Si no importa lo que "debamos ser", más bien interesa lo que queremos ser, dentro de este círculo socialmente compartido. Aunque nos encerremos frente a esta computadora, estamos pensando muchas cosas que talvez todavía estemos a tiempo de hacer.

Las etapas se van quemando y dejamos de ser quienes fuimos alguna vez, pero no porque así lo decidimos, sino porque ese proceso se da solo en la mente y el crecimiento de un ser, sin darnos siquiera cuenta. Nos levantamos de la cama y seguimos siendo los mismos, pero incorporando elementos que hacen que nuestra vida cambie, a pesar de que "talvez" la esencia sea la misma de cuando nos mirábamos al espejo sin dos dientecillos, cuando niños.


La cuestión... ¿Cuál es la cuestión?

"Tierra fértil en nombre de una mente que triunfa por conocer la única sabiduría de conocerse.

Sin más, sin menos. Conocernos es el único sentido, para aprehender a conocer".


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