
Una noche por la calle
mi corazón palpitó
complejo, desventurado,
solo el sol abrazaba mi ser.
Avatidos latidos finos
que la ceda recubrió
con su cosquilleo nocturno
sobre el pasto del bello jardín,
mecíase un duende
sabio ángel de la vereda,
encontró mi rostro reflejado
en el río, al llegar de espaldas.
"La raíz" me dijo
la raíz, pronunció de su boca.
Fíjate en la raíz de tu cuerpo
y con baba de otro árbol
refrescate, árbol de la vida,
que tus hojas no se sequen,
jamás, por los que lastiman
tus alas de parque azul.
Raíz Azul de los sueños,
del amor y los deseos.

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