
Eramos tres,
ocho, diecinueve y setenta y tres.
Niña; jóven mágia, mirada incandecente,
una historia queda por contar
de esta cometa llamada vida
que aún queda por remontar.
Nuestras miradas de luz
claves que guiaron un viaje
por el ómnibus de las fábulas
y los juegos por inventar.
De la mano del corazón
las tres fuimos una,
niña descripción unida
del seno de una misma vida.
Etapas que van y vuelven,
así lo explicó la señora
de ojos grandes...
y nosotras dos miramos
hacia dentro
de nuestra niña y fuimos
de la mano por el parque,
tomamos un helado fresco
y volvimos a soñar
que ella estaba allí
marcada en tres edades...
era esa misma niña
que anoche volví a ver,
con ojos de sol y luna
de estrellas sin vencer,
nuestra alma jamás
podrá envejecer.

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