Certeza... abismal.
Un clásico estado vuelve
a habitar mi pecho
y lentamente se lleva
los suspitos de mi boca seca.
Plumas... vacías.
Van callendo de a montones
desde la cima del olvido,
plumas del dolor, incoloras,
resonando en mi interior.
Lágrimas de sal, mojan
la piel y la salan, prontas,
para derramarse al lago azul.
Llanto inagotable, feroz,
derritiendo el hilo de mi alma.
Perdida dentro del paraíso...
como plumas, al vacío, voy.
***

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