
Poeta cae rendido, sin rendirse ni padecer la clave secreta, pista que conoce, y no quiere conocer. Una fiebre de locura, un verano desorientado que orienta, flecha envenenada que sobresale y muere, lentamente, de amor.
Frase célebre... musicalmente en frenesí, bailando para la orilla del río, para la orilla del sol, cantando los versos más precisos y menos elocuentes, sonriéndole a la luna cuando cae del primer abrir y cerrar de ojos... porque sabe que la vida será por siempre un eterno amor.
Abre sus alas y despega mágicamente, hacia un mundo sin fronteras, alimento para el alma, interminable sensación. Si carece de un nido lo hallará, lo hallará porque tiene la clave secreta... discreta, maquiabélica, sincronizada... en ss ojos, en la boca, los labios superiores... y aquél cigarro que terminó de apagar.
Implorando... va, por la frontera invisible, ciega pasión.
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